Inquietud del pueblo mbyá guaraní 07/05/2004
El subsecretario de Culto de la Nación, embajador Héctor Masquelet, se reunió en la ciudad misionera de Jardín América con miembros del consejo de ancianos de diversas comunidades del pueblo mbyá guaraní, que gestionan ante el Estado nacional el reconocimiento de su religión y la correspondiente inscripción en el Registro Nacional de Cultos.
En el encuentro, en el que también participaron el intendente de Jardín América, Luis Alfredo Araujo; el director de Asuntos Guaraníes del gobierno de Misiones, Arnulfo Verón, y otras autoridades provinciales, el embajador Masquelet fue designado visitante ilustre de la ciudad. La comunidad aborigen, en tanto, recibió al funcionario nacional con una fiesta popular en la que el coro de niños mbyá interpretó canciones tradicionales. La comunidad aborigen reconoció la presencia de Masquelet como un hecho inusual, ya que era la primera vez en su larga historia que un funcionario del Estado nacional se trasladaba a sus tierras para analizar la problemática aborigen.
Los mbyá guaraní constituyen una de las etnias del tronco guaraní. Se calcula que la comunidad mbyá establecida en Misiones alcanza unas 4.800 personas, diseminadas en 40 aldeas.
En julio de 2003 el gobierno de Misiones dispuso por decreto el reconocimiento del Consejo de Ancianos y Guías Espirituales de este pueblo y en noviembre de ese año, con el voto unánime de los 34 diputados de la Cámara de Representantes, se aprobó el proyecto de enmienda presentado por las comunidades mbyá guaraní para lograr la inclusión de los derechos del pueblo originario en la Constitución provincial dentro de dos años.
Los mbyá guaraní han desarrollado una economía de subsistencia. Los que viven en aldeas cultivan la tierra, hacen changas en aserraderos y obrajes o trabajan en los yerbatales y teales sin ninguna protección legal y laboral. Los grupos nómades siguen la vida tradicional: cazan, pescan, recogen miel y frutos silvestres. También hacen artesanías que comercializan.
Desde el punto de vista cultural, el acercamiento al mundo blanco afectó su identidad, pero no obstante ello conservan su idioma y en la intimidad mantienen concepciones religiosas y míticas propias. La mayoría son trilingües: hablan mbyá, guaraní y castellano. En la zona fronteriza también agregan otro idioma: el portugués.
Los mbyá guaraní de Misiones tienen sus comunidades al lado de los arroyos y humedales de la selva misionera. Su nombre alude a que se reconocen "los guaraníes hijos del agua". No sólo pescan y beben de los cursos de agua, sino que juegan los abuelos con sus nietos, componen su música junto al agua, tejen sus canastos y tallan sus maderas con la música del arroyo, bañan sus cuerpos, recogen en sus kambuchí (cántaros) el agua con la que cocinarán y prepararán sus kaguí (bebidas religiosas); allí el pajé (chamán) sana a los hijos de la comunidad.
El duende del río, Yjara, protege las aguas y si alguien quisiera dañarlas él los arrastrará con sus largos cabellos y barba hasta ahogarlo. El duende del agua es amigo de los pescadores y se enamora de las pescadoras y de las niñas que juegan a orillas del río.
Respecto de la religión, no ha sufrido influencia misional a lo largo del siglo XX, pese a los intentos de evangelización. Sus concepciones religiosas permanecen todavía en forma íntegra. La aculturación religiosa se caracteriza por un muy relativo sincretismo, que no alcanza para alterar la estructura de un cosmos legitimado y garantizado por la persistencia de sus mitos culturales.
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